viernes, 4 de mayo de 2018

MARRAKECH

Un paseo: Queramos o no, el paseo por Marrakech no solamente conduce a la Medina y a la plaza Jamaa El Fna sino que se hace arrastrado por el gentío que unas veces se para a ver babuchas y otras esquiva todo tipo de vehículos. Conviene entrar y salir de las calles para no saturar el cerebro, es un buen consejo del viajero.
Un restaurante: A poco que nos dejemos aconsejar bien por algún autóctono, sin comer no nos quedaremos, pero puede que sin vino sí, por eso hay que preguntar o aguantarse, e incluso así está bien. El viajero se dejó tentar por el cuscús de Dar Cherifa. ¡Un acierto!
Una visita: Salir de la Medina no es malo, ya que ayuda a despejarse y nos da la ocasión de descubrir una ciudad distinta. Si nos acercamos a los jardines Majorelle podremos disfrutar de dos museos, el de Yves Saint-Laurent y el Berberisco, tres en uno.
Un recuerdo: Después de una jornada agitada, el viajero no piensa sino en abrir una puerta y encontrar un descanso cómodo y silencioso. Pues ese silencio lo encontrará sin duda dentro de algún riad, como Snan 13, donde el piar de los pájaros y el ruido de las ramas al viento son el mayor alboroto.

ESSAOUIRA

Un paseo: La distribución de la antigua Mogador es una suerte para todos, pues a un lado se acumulan los amantes de los deportes de viento y mar, y al otro vamos los viajeros inquietos. Y de algún modo, huyendo de los indiferentes surferos, uno puede hacer un paseo formidable hasta la Medina, una joya mitad portuguesa y mitad berberisca con callejuelas y un puerto sublime.
Un restaurante: Como vieja ciudad costera que es, Essaouira tiene de todo para todos, pero nadie debería marcharse sin saborear platos del mar en cualquier restaurante algo pinturero, como por ejemplo el que eligió el viajero, Le chalet de la plage chez Jeannot, frente al océano...
Una visita: Qué difícil es quedarse con una sola cosa entre tantas maravillas. Tal vez las cooperativas de mujeres que fabrican el famoso aceite de argán. Por ser estepario, el viajero se decantó por el puerto pesquero, ruidoso aunque ordenado si la flota ha regresado con las redes llenas...
Un recuerdo: Pronto descubrió el viajero por qué había tantos gatos en la ciudad vieja, y comprendió que era por la misma razón que lo había llevado a él hasta allá...

CASABLANCA

Un paseo: En constante crecimiento, la capital económica de Marruecos ofrece desde su entrada varias imágenes, tanto de ciudad moderna y descomunal como de apacible urbe costera. Pues por ahí deberíamos empezar nuestro paseo, frente al océano, dejándose peinar por el viento.
Un restaurante: Al igual que el carácter cosmopolita de sus calles, así es su oferta culinaria. El viajero no tuvo más opción que cenar en el restaurante del hotel Gray, y no se arrepintió.
Una visita: Quienes se adentren en las calles de Casablanca buscando los pasos de Bogart quedrán decepcionados porque no existe el mítico bar de la película, por eso, aunque su grandiosa presencia sea también cinematográfica, el viajero sugiere pasar a ver la Gran Mezquita de Hassan II, ya que, y es infrecuente, se permite el paso a los no creyentes.
Un recuerdo: El exotismo del país, más atenuado en la gran ciudad, es suficiente recuerdo para el cándido viajero, pero quienes tengan que tomar un avión de vuelta sabrán que "si no lo toman, tarde o temprano lo lamentarán..." You must remember this! Pequeños detalles bastan para recordar que debemos volver.



domingo, 22 de abril de 2018

PONFERRADA

Un paseo: Si El Bierzo tiene una ciudad principal, no cabe duda de que es Ponferrada, así que hagan como el viajero, que se recorrió el casco histórico, muy pedregoso él (en el mejor sentido). Y si el tiempo acompaña, prepárense a ver lo que es bueno.

Un restaurante: Cómo va a marcharse uno sin probar las delicias locales, que son muchas. El botillo debería ser de obligada degustación, ya sea en la ciudad o a un saltito de ella. El viajero tuvo la suerte de probar el del mesón Casa Marcos de la no menos bella Molinaseca, a pocos minutos de allí. Ah, con sopa, una variante muy acertada.


Una visita: Si el tiempo lo permite, Ponferrada ofrece lugares de interés para los amantes de las piedras con historia, como el Castillo de los Templarios. El viajero, más amante de verlos por fuera, invita a contarlo a quien lo vea por dentro.

Un recuerdo: Siempre se ha dicho que las visitas cortas, si se hacen con calma, dejan mejor sabor de boca. Por eso se recomienda ir despacito por esta ciudad, con cuestas y adoquines, pero también llanos.
Bar Godivah

viernes, 30 de marzo de 2018

AVILÉS

Un paseo: Cuando el viajero llegó a Avilés en un día soleado de marzo, que los hay, notó que la ciudad lo invitaba a caminar tanto por el sorprendente casco histórico como por sus jardines ingleses o, cómo no, junto a la ría, y todo le pareció delicioso.
Un restaurante: Lo de comer bien en Asturias es una norma que se aplica especialmente en esta ciudad en la que no se puede eludir la cocina marinera, y cómo no, para eso Casa Lin es una referencia. Que nadie se marche sin probar el colosal pixín o las sublimes zamburiñas.
Una visita: La ciudad se ensanchó gracias al Centro Niemeyer, que ofrece visitas guiadas por el interior, aunque por fuera también vale la pena dejarse caer, eso sí, con gafas de sol.
Un recuerdo: Las ciudades industriales como Avilés tienen esa magia que convierte los humos en nubes y las nubes en recuerdos esponjosos.

martes, 20 de febrero de 2018

MÁLAGA

Un paseo: Un taxista le dijo al viajero que en Málaga no había nada feo, de modo que se lo puso muy difícil para elegir bien. Sin embargo, ya que las guías convencionales nos señalan los más frecuentados paseos peatonales del centro, nos quedaremos con una caminata matinal desde el Pompidou hasta el otro extremo, por la costa, donde todo es bonito.
Un restaurante: Nadie se lo explica, pero en Málaga da ganas de comer a todas horas, y la oferta es variada, pues va de las tabernas más pintorescas, como el Pimpi, hasta los chiringuitos playeros, como el Gutiérrez. Elijan.
Una visita: A pie o en taxi, subir al castillo de Gibralfaro y después a la Alcazaba tiene su precio, aunque también su premio. Pero si tenemos aspiraciones más modestas, nada mejor que descubrir las curiosidades arbóreas del Parque de Málaga, con especies raras y pintorescas.
Un recuerdo: Seguramente nadie, salvo el viajero, pensaría en llevarse un paquete de cervezas de doble lúpulo de Arte&Sana, pero así lo hizo. Aunque al llegar a casa descubrió que el olor de las brasas se le había pegado a la ropa.

sábado, 14 de octubre de 2017

LUGO

Un paseo: La tranquila y casi peatonal capital lucense le ofrece al viajero todo lo que necesita para recordar que es posible despatarrarse en un banco y dejarse llevar por la indolencia. Aunque también se puede ejercitar dando uno o más rodeos por el paseo de la muralla romana, todo un premio para el caminante. Otra opción es bajarse al puente del Miño, pero ojo, luego hay que subir una cuesta...
Un restaurante: Si el viajero se deja llevar por el renombrado sabor del pulpo, entonces no tendrá problema, salvo para elegir dónde. Y tampoco tendrá que buscar demasiado si quiere probar sabores locales de tierra y mar. Sin embargo, teniendo en cuenta que en Lugo se cultiva la sana y cívica aunque perdida costumbre de ¡poner tapas!, se recomienda hacer una ronda intramuros seguida de una ración por los bares más castizos.
Una visita: Una ciudad menuda que se visita casi sin querer ya es en sí misma un punto de interés, y además tiene a tiro de piedra -una hora de carretera- lo más exquisito de la Ribeira Sacra y alguna bodega excepcional. Si no se dispone de tanto tiempo, el viajero debería colarse en las termas romanas y, fingiendo ser cliente del lujoso hotel balneario, descubrir "lo que los romanos hicieron por nosotros..."
Un recuerdo: Con tantos argumentos, el viajero tendrá que ordenar su cabeza para no quedar abrumado por tanta buena cosa: Mencía, Godello, pulpo, calma, calidade,... Pero al final recordará esa retranca local con la que se adorna cada frase y de la que se hace gala incluso por escrito.

MARRAKECH

Un paseo : Queramos o no, el paseo por Marrakech no solamente conduce a la Medina y a la plaza Jamaa El Fna sino que se hace arrastrado por...